Día del Libro, gracias por existir

Mi Estantito. Parte de mi Colección
Mi Estantito. Parte de mi Colección

Hoy es el gran día de ese amigo que queremos, mimamos, alucinamos o por que no, odiamos, hoy es el día del libro.

En lo personal los últimos días han sido de bastante actividad literaria, pero lo que este año ha marcado la diferencia es que han venido a mi colección dos títulos súper especiales, pero lo que lo vuelve realmente especiales, además del enorme deseo que desde que supe su nombre tenía de leerlos, es que fueron un regalo.

La Tabla Esmeralda de Carla Montero y La Caída de los Gigantes de Ken Follet, novelas de autores que he seguido, a Carla en su blog y a Ken en varias historias, ambos fueron regalo de dos amigos que decidieron estimular mi enorme deseo de leer y mi admiración por ambos autores.

Por otro lado me da mucha lástima que en mi pueblo este día haya pasado como un día destacable nada más lejos que de un periódico mural con imágenes y frases de libros, pero sin mayor interés en fomentar la lectura, en enaltecer su valor y mostrar que entre letras impresas pueden encontrarse magistrales aventuras.

Pero bueno, ahí sigo yo, siendo el rarito de mis calles, no solo por leer, sino por otras razones, culturales, denigrantes y opresivas que por desgracia existen en sociedades como la mía, pero feliz, feliz por que tengo dos libros increíbles, uno que me tiene atrapado y otro al cual espero llegar con ansias también.

Para ustedes mis lectores, los mejores deseos de mi corazón, y un gran FELIZ DÍA DEL LIBRO desde lo más profundo de mí ser.

13 comentarios en “Día del Libro, gracias por existir

  1. El día del libro quise hacerle un regalo: Fue un pequeño escrito. Aunque con retraso, lo comparto con ustedes. Un saludo Alma

    ……………………………………….

    EL LIBRO Y LA NIÑA
    – ¡Hola, Alma!, ¿cómo estás?
    – ¡Qué susto!, ¿quién eres?
    – Soy el LIBRO, que viene a hacerte un ratito de compañía y a que nos contemos cosas. Me he enterado que eres amiga mía.
    – ¿Pero, ¿qué libro eres tú?
    – Ninguno en particular y todos ellos. Ese que terminas de dejar en la mesa soy yo y otros muchos muy viejos y jóvenes, lujosos y rotos, admirados y olvidados… Soy, sin más, EL LIBRO.
    – ¿Y de qué quieres que hablemos?. Ah!, ya lo sé, me quieres contar tu historia.
    – ¿Eso crees?. ¡Psss!. Pues sí y no
    – ¿qué quieres decir?, no te entiendo
    – Que no vengo a contarte mi historia pasada: cómo aparecí, cómo cambió todo a partir de mi existencia. Eso lo encuentras precisamente en libros. ( O sea en mí pero no ahora)
    – Bueno, yo lo encuentro en mi papá, que me lo está contando. Los domingos, que tiene libre, me cuenta historias de las de verdad y ya me ha dicho lo de los rollos de papiro, las tablillas de arcilla. Ahora me va a hablar de la imprenta. Está muy interesante. Además en casa hay muchos libros; con decirte que una estantería llega al techo.
    – ¿Y tu mamá?
    – Mi mamá me cuenta historias, pero inventadas o cuentos. A veces nos los inventamos entre las dos, una empieza y otra sigue y llegamos a un final que ¡cualquiera esperaba!. También jugamos a concursos de trabalenguas. Lo pasamos muy bien.
    – ¡Ah!, eres una chica con suerte: Tienes un padre lector y una madre escritora.
    – Pero si no escribe, sólo inventa.
    – ¿Y qué? Lo importante de la escritura de ficción es tener imaginación. Ella la tiene y tú también . Ahora sólo falta el detalle del papel y el lápiz, eso es fácil, pero las ideas, que es lo difícil las tenéis. Tú escribirás.
    – ¿Y tú cómo lo sabes?.
    – Los libros lo sabemos casi todo. Además, yo soy un libro algo brujillo, que adivina el futuro.
    – Ah!, entonces vienes a contarme el futuro de los libros.
    – No, exactamente
    – ¿Pues, ¿Qué futuro quieres contarme?.
    – Mi futuro contigo y tu futuro conmigo. Ya ves un futuro especial.
    – ¡Vaya!, nunca hubiera podido imaginarme esto. Cuando se lo cuente a mi mamá dirá que soy una fantasiosa.
    – Bueno, a lo mejor tiene razón. Quizá estás teniendo una gran intuición en forma de libro que te habla… nunca se sabe. En este mundo nuestro, hay de todo, certezas, fantasías…
    – Y pasárselo muy bien. Que muchos dicen que los libros sólo sirven para aprender en el colegio, pero yo me divierto mucho. Por cierto, también me divierto cuando aprendo cosas nuevas en el cole.
    – Dime, Alma: ¿Te importaría responderme alguna pregunta?. Luego hablaremos del futuro.
    – Qué va. Pregunta, pregunta. Esto está muy interesante. Cuando se lo cuente a mi amiga Inma no se lo va a creer.
    – ¿Qué libro es ese que has cerrado cuando he venido y que has dejado sobre la mesa? . He visto que ponías un papelito como señal.
    – ¡Ah, sí!. Es que está en lo más interesante y luego tengo que acordarme de memoria del nº de la hoja; pero no creas, tengo buena memoria. Son los “CUENTOS DE ANDERSEN”. Me lo trajeron los Reyes en casa de mis vecinos; somos como familia.
    – ¿Y qué cuento estás leyendo?. Dime algo de él
    – “EL PATITO FEO”. Me está gustando mucho, porque trata de un patito que todos lo ven muy feo porque es distinto de los demás y lo dejan solo. Él está triste y querría parecerse a sus compañeros y jugar con todos y estar en los grupos, pero nada, es como si fuera un bicho raro. Un día se fue y llegó a otro sitio donde había otros patitos como él. Eran blancos, estaban juntos y parecían felices. Eran cisnes (por ahí he puesto la señal). Al patito lo aceptaron como si tal cosa.
    – ¿Y tú que piensas?
    – Pues que el patito no era patito, era cisne y que por eso lo veían raro y él estaba mal, porque estaba fuera de sitio.
    – Muy lista, Alma. Has adivinado lo que Andersen quiso decir. También quiso decir más cosas. Ahora viene el futuro. De mayor lo releerás y encontrarás más mensajes y verás otro personaje escondido.
    – ¿Otro?. Los he visto todos. Con los ojos cerrados me he imaginado a los patos, los cisnes, el lago…
    – Sí: Pero, ¿has visto a Andersen?. ¿Has imaginado al autor?. ¿te has dado cuenta que todo es una invención suya? . ¿Qué todos los mensajes son suyos?. Él está oculto; es el creador y arrastra al lector hacia su historia, sus escenarios, sus personajes, el desenlace… Cuando seas mayor, habrás leído mucho y te habrás dado cuenta que una obra literaria es como una edificación, con diseño, con planos y arquitecto. Y pedirás más, querrás saber esos entresijos, ya lo verás y te acordarás de lo que te digo; recuerda que soy algo brujo.
    – Pues la verdad es que no se me había ocurrido todo eso que me dices. ¿Quiere decir que no entiendo bien las cosas?
    – No, cariño, en absoluto. Quiere decir que eres todavía pequeña y aún no has tenido tiempo. ¿Cuántos años tienes?
    – Nueve, para diciembre cumpliré diez.
    – ¿Y desde cuando lees?
    – Si quieres que te diga la verdad, leo desde que aprendí, a los tres años.
    – ¿Acaso te acuerdas de cómo aprendiste a leer?
    – Pues sí. Recuerdo que una monjita me enseñó las letras vocales, que eran como dibujitos. Al día siguiente, ma – me – mi – mo – mu- más dibujitos. Pero el tercer día unió los dibujitos y salió esto: mi – ma –má – me – mi –ma. En un principio lo leí como si tal cosa, pero la segunda vez que lo leí más deprisa caí en que allí decía “mi mamá me mima” y me di cuenta de que los dibujitos decían una cosa y creía que sólo yo en el Mundo lo había descubierto. Me dio tanta emoción que me tuvieron que hacer aire con una libreta. Al llegar a casa, saque corriendo la cartilla de la cartera y enseñé la novedad a mis padres, creyendo que se asombrarían mucho. Pero no, sólo sonrieron y mi padre dijo: CLARO, ESO ES LEER. Así me enteré que los dibujitos se llamaban letras y que con las letras se hacían palabras y que con las palabras se contaban cosas. Fue, fue… emocionante. Desde entonces me gusta hasta la forma de las letras.
    – ¡Vaya, vaya! Gran experiencia. Conozco a poquísima gente que recuerde el momento en que aprendió a leer, el momento en que comprendió el significado de la lectura. Esto se pone interesante. Si te pregunto ahora cuál es tu libro preferido ¿qué me dices?.
    – Mi libro preferido es la primera cartilla que me dieron en el colegio. Sin ella no sabría nada. Además aquella frase me dio una emoción muy grande.
    – ¡Bien!. Vayamos a nuestro futuro, Alma: Tú habrías aprendido a leer con esa cartilla o con cualquier otro medio, pero es cierto, la primera cartilla, con esa primera frase, es el libro principal de tu vida y el principal texto. ¿Sabes?, ya lees mucho y leerás hasta el último día de tu vida. Te emocionarás, analizarás, mimarás tus libros, descubrirás sus secretos, gozarás, pero NADA COMO EL PRIMER AMOR. Una modesta cartilla escolar y una preciosa MAGNÍFICA y BELLÍSIMA FRASE: MI MAMÁ ME MIMA recogen para siempre no sólo tu relación conmigo, que ha de ser muy intensa, sino una parte importantísima de tu propia historia: Por lo que supuso de descubrimiento, por lo que supuso de emoción, por el nacimiento de una vocación y por la suerte del contenido de la frase: Con una consonante y tres vocales, Alma, ¡qué bonita historia de amor!. ¿Te mima tu mamá?
    – Si, pero no me malcría. Yo hago los deberes y lo que me toca. Lo que ocurre es que nos queremos mucho y juega con mis hermanos y conmigo y nos da muchos besos y nos cuenta siempre un cuento en la cama.
    – Esto lo escribirás, Alma, ya lo verás. En algún momento sentirás la necesidad de contar cosas, narrar historias, como un torrente sin fin. ¡Seguro!.
    – Entonces, ¿qué me gustará más leer o escribir?.
    – Son amores distintos. No hay escritor que no sea de siempre un gran lector. En tu caso, tu ojito derecho seguirá siendo la lectura y yo estaré muy satisfecho.
    – ¿Cuál será tu mayor satisfacción?
    – Que me ames. Que me cuides con esmero. Que me lleves allí donde vayas. Que me guardes y no me vendas o me regales una vez leído, porque ocupo sitio, contrariamente; porque siempre tendré sitio de honor en tu casa. Porque me leerás y porque harás nuevas creaciones en mí. Contigo y otras personas como tú, no moriré.
    – ¿Te vas ya?. Me llaman a cenar y no quiero dejar de verte.
    – Pero, cariño, ¿cómo me voy a ir?. Yo estoy siempre, desde el primer día que alguien enrolló un papiro contando algo. Soy viejo, soy nuevo, unos me aprecian, otros ni me ven, algunos me dejan en una estantería para siempre y otros me venden a precio de baratija y el vendedor de segunda mano me pone en un montón en un puesto de la calle. Pero siempre estoy. A veces, alguna persona ( y tú serás una de ellas) me rescata de esa indiferencia y de ese olvido. Me recoge del montón, pasa mis hojas con cuidado, detiene sus ojos en una dedicatoria que no se sabe de quién es y a nadie importa ya, y piensa “Yo te cuidaré”. Vosotros sois mi futuro. Te dirán que el futuro es el libro electrónico….
    – ¿Qué es eso?
    – Una maquinita que me contendrá y no ocupará casi espacio, para muchos un juguete, para otros una nueva forma. Pero mi futuro no está en el formato sino en las personas como tú para quienes soy imprescindible. Sin ellas no existiría, pero sé que nunca faltarán.
    – ¿Estás triste?. Yo, un poco y no sé por qué.
    – No, no lo estés. El libro que habla contigo, va contigo siempre: es tu SUEÑO, tu generalización, yo soy todos tus libros pasados presentes y futuros, soy tu proyecto, tu biblioteca , que es y será única, porque dependerá de tu elección. Así que fíjate quien es el brujo libro: Todos y Uno, Pasado, Presente y Futuro, Escrito y por Escribir, de Ciencia y de Ensayo, de Literatura y de texto, de….
    – No sigas: Pura magia
    – Eso es. Pura magia: La tuya y la mía
    Alma

  2. Aqui se nos quedo la carreta llena de libros y con una cuesta por delante.
    Bajense y ayudemosle a Aldo a subir la empinada cuesta para ver que hay detras de la colina.
    Esperamos el amanecer con una frazada en el regazo, una taza de cafe humeante con unas rosquillas Somoteñas y la computadora encendida para leer otra primicia de las de Aldo.
    Suerte en la maestria, maestro.

  3. Lee,
    lee
    que la
    vida es
    breve.
    Para el que lee, y no bebe la vida no es breve.
    Ademas para el que lee, todos los dias son dias del libro.
    Bueno y donde deje mi libro ?
    Saludos y un fuerte abrazo enciclopedico, a proposito del dia del libro.
    ME 109 CITO

  4. Aquí, en España se leyó el Quijote por turnos en voz alta. En Barcelona se celebró St. Jordi con regalos de libros y rosas y por todos los sitios surgieron puestos callejeros de libros. Yo he comprado 7 joyas, entre ellas un Antología de alfonsoX el Sabio. Se insistió mucho en días anteriores en la lectura: LEER ES VIVIR fue el lema y se ha entregado el el Premio Cervantes al poeta caballero Bonal. Otra cosa es que la gente lea de verdad ???

    1. Hola 444mmmm gracias por tu visita, comentario y bueno, que envidia que tú si vivistes este día como tal, por desgracia en mi país hay un défisis del habito de lectura increible, eso a pesar de que hay poetas y escritores de calidad en cantidad, una lástima… FELIZ DIA DEL LIBRO Y SAN JORDI

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