De títulos y nostalgias.

Largaespera by hachin tomado de www.lamalapoesiadesaito.blogspot.com
Largaespera by hachin tomado de http://www.lamalapoesiadesaito.blogspot.com

Creo que mi blog tiene ya muchas publicaciones sobre la nostalgia, aunque digamos que de forma implícita, pero ese ha sido un sentimiento perenne que de vez en cuando me hace sonreír.

Y es que la nostalgia es una especie de rara angustia que mezcla dolor y alegría a la vez, siempre anhelando la lejanía de un tiempo que en su momento marco nuestras vidas para siempre, de esos yo ya tengo muchos.

Hay momentos que sin duda no se pueden olvidar, como lector quisiera comentar  lo nostálgico que me ponen ciertos títulos que al recordarlos puedo viajar desde un estómago arrugado hasta un cerebro lleno de bichos raros, es la misma sensación que nos pueden provocar ciertas  canciones, lo que me pasa a mí con los temas de  la Oreja de Van  Goh o Guns´Roses.

Va unido a mi cerebro Pedro  Páramo de Juan Rulfo con mi secundaria, me veo en la Biblioteca del Instituto de Telpaneca, solo, como casi siempre, a la una de la tarde en un día de abril, las chicharras haciendo su habitual concierto eterno en la aridez del entorno, mientras yo caminaba a Comalá en busca de un Padre.

María Dueñas para muchos es una escritora comercial, pero su Tiempo entre Costuras son sinónimos de la emoción inusitada del redescubrimiento de mi avidez lectora en los pasillos de la universidad cada que tenía un tiempo libre.

Es inevitable no mencionar a Coelho, hoy admito que todo lo que en su momento me provocaron sus libros fue de mucha ayuda para mi proceso personal de autoconocimiento y aceptación, El Alquimista  despunta en este sentido, al terminarlo de leer pensaba que todo era posible,  despegue de mi letargo dispuesto a alcanzar el mundo, claro, luego los vergazos de la vida ya me ayudaron a aterrizar donde debía.

Penelope Aldaya, como llore cuando Julián te encontró de nuevo, La Sombra del Viento en esto ha sido única, siempre me veo en una noche de lluvia en el cuarto donde vivía en Estelí, conocer la tragedia amorosa de Julián y Penélope vivirla y llegar a ese inusitado final es algo que nunca podré olvidar.

Isabel Allende en sus novelas me ha regalado excelentes momentos, El Plan Infinito es extrañar de forma perenne un tiempo que no viví, ni conocí, per que evoca ideales deformados que pronto la historia enterró, Gregory Reevs es Leb it be, extraño como nuestra mente conjuga tantas cosas, al final la nostalgia es una mezcla de todo.

Y así me sucede cuando a veces llego a una tienda y veo títulos que ya lei, El Mundo de Sofia, El Ocho, La Tabla Esmeralda, Cien Años de Soledad, La Mujer Habitada, Ultima Visión, y muchos más, los libros que dejan su marca son muchos y volverlos a ver, recordarlos, traen a colación ese sentimiento de alegría y desazón llamado nostalgia.

A pesar de ser breve este  recorrido, espero haber logrado mostrarles como también los libros nos pueden regalar momentos que luego nos pondrán nostálgicos cuando a veces hacemos alto en el camino. Esperando compartan los suyos, un saludo.

Leer sigue siento un motivo

MiYoLector
MiYoLector

Aún recuerdo cuando pensaba que leer era mi vida y no podría vivir sin hacerlo, y sin la necesidad de transmitir lo que ello me producía, hoy veo con lamentable impotencia el hecho de que me queda menos tiempo para leer del que quisiera.

Pero debemos hacer un espacio, vivir para trabajar no es justo cuando nos sepultamos en ello, ser lo que somos nunca es pleno si una parte de la que disfrutamos y explotamos en totalidad va quedando relegada a un segundo plano, esto siempre se debe a que en un momento de nuestra vida el dinero pasa a ser nuestra prioridad y es menester trabajar más para conseguir más.

No es mi intención lamentarme con ustedes, de hecho no sirve de nada hacerlo, como ya lo he dicho antes, está en nosotros  decidir como y para que vivimos, pero el objetivo de este post es más que todo asumir el hecho de que le he dado prioridad a la necesidad material de “vivir mejor” y dejado del lado el sentirme completamente bien.

Es un conflicto superfluo si lo ven desde el punto de vista de madurez, pero no lo es para mí, sobre todo por que extraño leer, me gusta mucho hacerlo, siento nostalgia de las sensaciones que llegué a sentir cuando leía de forma más seguida, y eso se debe a que el leer para mi nunca fue una mera etapa por concluir en mi vida.

Limpio mis libros todos los sábados y me encanta recordar cuando paso por un título ya leído y me dejo excitar por uno que aún no leo y me hace de guiños cómplices y majaderos.

Lo más importante, y esto sonará pesimista, es que aún no los olvido del todo, que aun esta en mi ese Forastero que Lee, solo que ahora anda más lento, pero esto no es por la edad, deseo que este sea inmortal.

Compartir en este espacio este contrariedad en mí me parece justa, sobre todo para aquellos que aun extrañan mis reseñas, sé que no son muchos pero sé que existen.

La ventaja de mantenerse activo en la web es que hay más posibilidades de ser encontrado, y saber que no eres un punto más de los trillones que recorren el plante te da algo de esperanza, sentirme Forastero no tiene precio alguno.

Con la esperanza de pronto regresar con una reseña me despido por hoy, pero si no es con reseña vengo con una novedad que anda rondando mi cabeza desde hace algún tiempo….

Siempre Forastero, un saludo.

Palabras, solo motivos.

El poder de las palabras es innegable, basta con ver un poco de historia al respecto, las ideas plasmadas en papel no solo han cambiado mentes, han derrumbado imperios, para bien o para mal, son agente de cambio.

Sin embargo es muy difícil encontrar las palabras necesarias o más bien precisas cuando una persona necesita escuchar la solución a un problema, un problema quizás conocido para ti y cuya solución puedes brindar, pero que por más que intentes explicarlo, esta persona no lo comprenderá.

Las masas se vuelven manipulables cuando se alcanza el punto de saber que las motiva, de nada sirve hablarle de estado de derecho a una población cuya cultura desestima la correcta democracia y le interesa únicamente el bienestar aunque este sea temporal, responderá al que le oferte mejor lo que en realidad le importa. Muchos pueblos hoy en día así son y por tanto la conciencia de nación se pierde totalmente.

Lo mismo sucede con una persona que se encuentra en el atolladero de lo “sin razón”. Muchas veces no sirve de nada mostrarle el camino a seguir si nada la motiva a continuar, aunque la obviedad sea casi ofensiva, una persona no saldrá de sus problemas si no hay algo que la motive, muchas veces ese motivo nadie lo propicia, y es cuando se comprueba el paradigma que el poder de decisión radica en la decisión misma y no en el quien decide.

Curiosa a veces la forma en que podemos llegar a este tipo de conclusiones, irónicamente es el pasado, el que muchos dicen enterrar y otras ignorar, pero es este siempre presente pasado que somos y seremos, el que nos ayuda a dilucidar la solución a nuestra necesidad y ayudar a encontrarla a quien necesite “el motivo”.

La sonrisa no tiene precio, más cuando esta la provoca la gracia, la gracia de ser libre, verdaderamente libre, la libertad solo podrían ser palabras, pero no dichas por cualquiera ni motivadas por lo común.

https://www.youtube.com/watch?v=qHm9MG9xw1o