Leemos el Quijote, capítulo 2

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El primer capítulo de “Don Quijote de la Mancha” es de forma esencial la presentación física por parte del narrador, del ilustre y loco señor Alonso Quijano, a la postre el hidalgo Don Quijote, quien ha asumido el mundo de los libros de caballería como el suyo propio y real, y a fuerza de empeño e ingenio se enfunda como caballero y a lomo de un decadente corcel de nombre “rocinante” emprende su viaje por los llanos de la Mancha.

En el segundo capítulo la voz narradora sede espacio al protagonista al Don Quijote mismo, Cervantes nos regale el primer contacto con su creación, con su anciano loco, Don Quijote establece un monologo, pues aun cabalga solo, y en dicho monologo el lector puede paladear un poco el placer de Don Quijote al saberse caballero andante, es realmente conmovedor, por lo menos así me sentí yo, es conmovedor imaginarse a este anciano desgarbado cabalgando sobre un caballo deprimente y que a todas luces se siente mucho más de lo que en realidad representa, una irónica imagen de un caballero extinto.

Me pregunto si lo que perseguía Cervantes era burlarse abiertamente de los caballeros, de esa género, que a lo largo de la historia evoluciona del belicismo a pasar a formar parte de un estilo de vida y sociedad que ya no cabía en el tiempo de Cervantes, realmente no puedo asegurar esto, pues requerir[ia de un estudio simultaneo a esta obra, sin embargo por ser la primera vez me permitiré  licencia de seguirlo disfrutando así sin más.

Por otro lado, Cervantes no pierde de vista el hecho de hacernos creer que la historia es verídica, como lector a veces me veo sorprendido por la forma en que la voz narradora se transpone, a veces escuchamos al Cervantes mismo, a veces a ese narrador documentalista desconocido, muy interesante.

Luego del monologo en el que la locura de don Quijote nos conmueve, viene la escena de la llegada a una posada donde para nuestro buen amigo las prostitutas son doncellas y ve foso, castillo y alcaide donde no hay más que seres años luz alejados del medioevo. Y si a eso le sumamos la forma en que Don Quijote tiene que ingerir sus cena sin poderse quitar sus pertrechos caballerescos nos situamos anta una descripción divertida que nos lleva a que Don Quijote además de divertirnos nos causa mucha lastima, deseamos proteger a ese loco soñador, parece un ser totalmente inocente viviendo su sueño.

Cumplido mi reto de esta semana, un reto que está resultando muy placentero. Mis lecturas están un poco retardas últimamente, la verdad el tiempo se ve consumido por el consumismo mismo que impera por doquier, tenemos que conseguir dinero para comer, ni modo, ojala me diera el lujo de ser como Don Quijote.

13 comentarios en “Leemos el Quijote, capítulo 2

  1. Me parece muy buena tu iniciativa de comentar El Quijote.
    Creo que es el segundo libro más leído del mundo después de la Biblia.
    Sin duda Don Miguel no podía imaginarse cuando lo escribió que su libro sería una obra maestra.
    Cervantes escribe sobre La Mancha, dándose la circunstancia que él jamás estuvo en dicha tierra.
    Madrileño de Alcalá de Henares, está enterrado en un covento de monjas del centro de Madrid.
    En el denominado barrio de Las Letras. Precioso, sus calles están en el suelo con citas en letras doradas de los más notables escritores de lengua española.
    Es un placer caminar por allí. En una de sus plazas, llamada de Santa Ana, rodeada de coquetos cafés y cervecerias se encuentra la estatua de Federico García Lorca, el gran poeta.
    Sus calles parecidas al barrio de Montmatre en París, rezumán vanguardia y castizismo madrileño a la par.
    Es sin duda un barrio de artistas.
    Donde puedes comer en restaurantes de nivel medio alto, o pequeños y coquetos a precios asequibles, ( dentro de que España es un país muy caro ).
    Tiendas de moda innovadora conviven con comercios de toda la vida y anticuarios de alto nivel.
    Bares o baretos como aquí se les llama de copas, puestos con mucha chispa, y a la última. Allí está Casa Alberto, la taberna más antigua de Madrid que se conserva.
    Se encuentra muy cerca del Museo del Padro y de San Jerónimo el Real, pero ese ya es otro barrio.
    Don Miguel de Cervantes Saavedra, que perdió su brazo luchando contra los turcos en la batalla de Lepanto,
    Es por eso que se le llama El Manco de Lepanto.
    ¡ Cuanta gloria ha dado a las letras españolas !.
    Es usted inigualable.

    1. QUE DATO MAS INTERESANTE EL DE LEPANDO…????? y como siempre disfrutando tus impescindibles descripciones sobre Madrid una ciudad que anhelo en la distancia. Grracias mi buena amiga… aca sigo cabalgando con rocinante.

  2. Te esta empesando a gustar la historia de este “noble caballero”, se siente en lo que escribes y yo me pregunto ¿qué escribirás de nuevo e interesante en el próximo capítulo? y no te preocupes forastero que tus lecturas esten retardadas, no vez que de esa forma los lectores quedarán más intrigados o tramados con la historia y con ganas de leer el proximo post.

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