Nuestro Pan

Mi Humilde Opinión No 70

Portata de Nuestro Pan. tomado de www.books.google.com
Portata de Nuestro Pan. tomado de http://www.books.google.com

Nuestro Pan

Enrique Gil Gilbert

Casa de las Américas. Colección Literatura Latinoamericana. No. 110. Cuba. 1938.

 Comencé a leer este libro con la ilusión de encontrar luchas sociales y la acción propia de una novela de denuncia, sin embargo nos encontramos con una novela con realismo en las situaciones y personajes, un manejo del lenguaje  coloquial, directo y propio del entorno donde se desarrolla la trama, en la costa ecuatoriana y las riveras de los grandes ríos donde los emigrantes serranos buscan con el “peonaje” nuevas formas de vida.

 Nuestro Pan relata las vivencias de campesinos y “terratenientes” mientras el “arroz”, su cultivo, si ciclo, se abre paso en la historia ecuatoriana llevándose en sus vericuecos a los humildes, triturando las ansias de ensueño y romance.

 Las escenas son impresionantes, Gilbert logra llevar al lector al límite de las descripciones, insertando a su universo descriptivo tanto que te conmueves con los atardeceres, abrumas ante la inmensidad de las haciendas o sientes venir una arcada ante las llagas pútridas de los campesinos en los arrozales.

 A la par de ello, las vidas e ilusiones de campesinos y hacendados, cuyos anhelos, lejos de ser comunes, se van separando urgentemente en busca de los episodios que la historia tiene previstos para el despertar de conciencias.

 Amores y desamores enmarcados en los más bellos escenarios de la cuenca del rio Rauta y la ajetreada vida de Guayaquil. Es una historia lenta de leer, necesita por parte del lector cierto nivel de entrega y concentración para comprender la magnitud de la obra.

 La disfrute por partes, por ciertos momentos me venció el tedio, sin embargo logré conocer y comprender muy bien con los personajes, variados y bien logrados. Podría identificar a más de un protagonista, no hay héroes, no hay villanos, solo somos capaces de ver los fotogramas de una historia que una y mil veces se repitió en nuestras tierras latinoamericanas en el siglo pasado.

Acá los dejo con algunas frases:

La mojada voz de la tierra nocturna, debe ser la voz de los muertos en desgracia porque llora y ni el horizonte es capaz de cortar el gemido. Parece a veces la voz con que recorta la canción un enamorado” P 29.

La repugnancia es más exigente que el miedo” P 209.

“… cuando el cigarro no es compañía la canción sirve para llevar a flote la soledad o la tristeza o la alegría” P 289.

Es imposible muchas veces comprender la magnitud de  este tipo de obras, pero la ventaja es que es fácil construir un mensaje que muchas veces resulta de verdadero provecho.

Enrique Gil Gilbert nació en Ecuador en 1912. Formó parte del grupo de Guayaquil, junto a Joaquín Gallegos Lara y Demetrio Aguilera Malta, con los que publica el volumen de cuentos Los Que se Van (1930), libro que marca el punto de partida de la literatura social en Ecuador.

El ejemplar que leí es un incunable, que adquirí en un puesto de libros usados que se ubica cerca del auditorio 12 del recinto Rubén Darío de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua UNAN Managua. Es para mi una joya de 1983, con su portada sencilla en vestigios y con marcas que antiguos dueños y quizás roedores, dejaron aquí y halla, un ejemplar aventurero que, puede, que deje seguir libre su caminar, no sin antes hacer las reparaciones pertinentes que todo amante de libro responsable tiene que hacer ante un libro amado y mal trecho.

Por mi parte si se lo encuentran por ahí, intenten leerlo y quizás los deje un aprendizaje certero, regresan y me lo cuenta por fa.

Enrique Gil Gilbert www.enciclopediadelecuador.com
Enrique Gil Gilbert http://www.enciclopediadelecuador.com

 

9 comentarios en “Nuestro Pan

  1. Si cada persona escribiera sus anécdotas, seguro habrían más libros de los que hay ahora. habría tanta riqueza de historia. Muchos libros así fueron escritos, investigadores e historiadores se basaron en muchas historias de personas que vivieron tiempos difíciles.

    1. Estoy de acuerdo, la verdad es que en las memorias aún se guardan historias que contar, la verdad las memorias son los verdaderos insumos de la historia, que bajo ciertos tratamientos vienen a ayudar a comprender en lugar en que estamos

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