La Ceniza de los Buendía

Atardecer. Por: Aldo Gutiérrez
Atardecer. Por: Aldo Gutiérrez

Recientemente en el seno del catolicismo se dio inicio al período conocido como “Cuaresma” que en Nicaragua coincide con la época de verano, muy para gusto del mercado que en un país tan fervoroso como este, no se amedrante ante el supuesto recogimiento de este época, y explota el verano con incitantes invitaciones a las paradisiacas playas del nuestros océanos, lagos, lagunas, ríos, quebradas de mi bella Nicaragua; permitiéndose así su justa remuneración como señor de la humanidad consumista.

Pero el motivo de este post es otro muy distinto. Continúo. Oficialmente la cuaresma se da inicio con el rito de la imposición de cenizas, en una  eucaristía especial el día miércoles cuya fecha varía según el ciclo lunar en que deberá caer la Semana Santa. Ese miércoles, dado el rito antes mencionado, es conocido como “Miércoles de Ceniza”.

El pasado 22 de Febrero, día de cenizas correspondientes al corriente año, ya con mi cruz de ceniza, plomiza y seca en la frente, sentado en mi casa cenando tamales pisque y “gallo pinto” (frijoles refritos con cebolla y otras especias acompañado de arroz ya preparado el cual adquiere un color rojizo). Recordando como siempre me pasa, los libros que he recorrido y dado el día, fue inevitable no recordar la cruz de ceniza de los hijos del General Aureliano Buendía, conocidos todos como “Los Aurelianos”.

Les estoy hablando de Cien Años de Soledad, la monumental obra (no por extensión si no por calidad) del excelentísimo Gabriel García Márquez. Nos regala este episodio mágico, que narra como los Aurelianos son llevados a la ceremonia de la imposición de cenizas, y cuál sería su sorpresa cuando al día siguiente se enteraron que su cruz de ceniza sin explicación aparente, se vuelve indeleble. Una cruz de ceniza que no borra el agua ni otra composición de hiervas, se vuelve para ellos en su maldición pues gracias a esa cruz, van muriendo uno a uno, en los avatares del destino que para ellos creo Márquez, y que significo la extinción de esa línea de la familia.

Este episodio es uno de los más alegóricos, de los que más recuerdo, de los que más me impresionó, ese y el de “La Bella” que es arrebatada a los cielos. Una cruz significa su muerte, una marca podría decirse maldita, una señal del todo poderosa de que los Buendía tenían que desaparecer, también se puede decir que se convirtieron en mártires de la cruz. Por ser una de las que más recuerdo, es a la que más significado les he buscado, y bueno, estoy seguro que si sigo escudriñando esa novela, me encontraré con mayores sorpresas.

No me dejaran mentir cuando digo que los libros son excelentes amigos que nos regalan momentos inolvidables, Cien Años de Soledad es y será una obra de referencia en la literatura hispanoamericana (espero no equivocarme en el término), y lo que más gusto me da, es que su autor, el genio creador detrás de la obra, está vivo para poder disfrutar el legado que está dejando a la humanidad.

Bueno, inicia mi cuaresma como buen católico asistí a misa, me impusieron las cenizas y trataré de vivir esta cuaresma como se debe, pero como todo lector compulsivo tenía que relacionar este día con algo que encontré en los libros, y el recuerdo más inmediato, me llevó a lo anterior descrito. Espero les guste, y sin, critíquenme, todo será al final, satisfactorio, o por lo menos eso espero. Y no se preocupen, mi ceniza ya perdió en las aguas del baño diario.  Así que espero no correr la suerte de “Los Aurelianos” Buendía.

 

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4 comentarios en “La Ceniza de los Buendía

  1. Pues por lo que parece necesito leer otra vez el libro de cien años de soledad. No me acordaba de la ceniza de los Buendía. 🙂 Y si tienes razón que es algo bueno que el autor de esta obra siga vivo para que siga viendo el reconocimiento que se le da, con sus obras maestras.

  2. Enhorabuena Aldo por que se te ha ido la cruz de ceniza, no como a los buendía para ellos significó que era ya su fin.
    La verdad es que hace años que no cumplo con el rito de la imposición de ceniza, España es un país aconfesional, en el que supuestamente la gente es católica en su mayoría, practicante muy poca.
    No quita para que al llegar la Semana Santa las calles del país se conviertan en museos vivientes de su expléndida imágineria y procesiones en la calle.
    Los turistas nos visitan para ver un espectáculo único. Hay personas que después de haber procesiionado con su Cristo o Virgen o cualquier otra cofradía no vuelven a pisar la iglesia. ¡ somos así !.
    Eso sí nadie o casi nadie falta a su cita si está comprometido a ello
    Por supuesto, la juerga está asegurada, la animación es barbára.

    1. jajajajajaj me imagino aca en Nicaragua es igual, católicos de domingo, bautizos y matrimonios jajajaj, es eso en todos lados, aunque en unos más que en otros. En Telpaneca hay mucha gente practicanet, no solo en la Iglesia Católica, en otrsa confesiones también… Ojalá un día pueda caminar a la Par de la ESPERANZA MACARENA en Sevilla, o el MEDINACELLI en Madrid…

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