ANGELUS de ALDO

Bitácora de un lector entregado, un escritor aficionado y un amante de la historia.

La Dinorah

La historia de Nicaragua en la segunda mitad del siglo pasado, está salpicado de hechos trascendentales, sangrientos, que determinaron el rumbo de la historia del país desde entonces.

Sus protagonistas, la familia Somoza y su poderío, multitud de jóvenes estudiantes, obreros y campesinos que dieron el todo por el todo, para derrocar a la familia, hecho acontecido en julio de 1979, que dio paso al gobierno revolucionario sandinistas, el cual tuvo también por protagonista a muchos jóvenes, en la mítica Cruzada Nacional de Alfabetización y en la desastrosa guerra contrarrevolucionaria que tiño de sangre de hermanos el suelo patrio. De esta década se dio paso al gobierno de Violeta Chamorro y el país se abrió al tercer milenio, con el poder en la mano de seres codiciosos y viles. ¿Quién dice que la política es limpia?

Sin embargo yo como siempre quedándome en detalles que para muchos son vanos, pues para mí no. He leído mucha literatura al respecto de esos años, desde novelas ha ensayos, y aún hoy escucho opiniones como “En los tiempos de Somoza los tiempos eran mejores” y otros como “Patria libre o morir”.  No puedo decir que fuera una época bonita, por el contrario, fue una triste época, llena de utopías por un porvenir mejor, llenas de defensa bien por los sueños o bien por lo que se creía correcto, lo que me ha llevado a la conclusión de que nos seguiremos matando por la voluntad de unos pocos.

Entre esos pocos estuvo “la Dinorah”. Ya casado con la bellísima Hope Portocarrero, siendo jefe miliar de la Guardia Nacional, al entonces “Tachito” le es presentada una simpática morenita de 15 años (el tenía 37), llamada Dinorah Sampson, y “El Hombre” queda prendado de la mujer.

dinorah-sampson tomado de http://www.latinamericanstudies.org
dinorah-sampson tomado de http://www.latinamericanstudies.org

 Es así como Dinorah pasa a ser parte de la vida de este dictador, en los artículos que he leído al respecto, se dice que tuvo mucha influencia sobre el General, tanto así que los guardias se congraciaban primero con ella para escalar en el círculo somocista. Fue ella la causante del divorcio del General Somoza y Hope Portocarrero (otra mujer de la que hablaré más delante). Y es con ella quien convivía Somoza en Asunción Paraguay cuando fue víctima del atentado que acabaría con su vida el 5 de septiembre de 1980.

Me gustaría encontrar fuentes más certeras que provezcan información veraz, pero de esta mujer se dice mucho: que vive en Tampa con su actual marido de origen griego, en otro portal se dice que el marido es de origen nicaragüense, en otro portal reza que vive en Venezuela, que ha perdido gran parte de la herencia de Somoza por malas inversiones, que se subastaron muchos de sus recuerdos e incluso parte de su diario personal por que esta no pago no se qué cosa. El caso es que esta mujer es hermética y no concede entrevistas.

Dinorah paso a la historia de cotilleos del país, como la “la Amanta Eterna”, no ensombreció a Doña Hope pero tampoco la bella primera dama la opacó a ella. Tuvo hegemonía en las decisiones de Somoza, y era medio extravagante, insisto, es lo que he leído en los portales. Una primera dama de facto que jugó un papel de peso, al ser artífice de circunstancias y ganarse adeptos a la causa de Somoza, y fue una de las personas que nunca lo abandonó (amor eterno). Y siempre cargará con el apelativo de “la amante”.

La actual generación no creo que este muy interesada en saber de Dinorah y, como me dice un buen amigo, “Tú tampoco deberías estarlo, el somocismo se fue un nunca volvió y con él la Dinorah, todo gracias a la Revolución”. Pero vamos, no hay que ser groseros, Dinorah Sampson, y la misma Hope Portocarrero, son mujeres que jugando desde papeles distintos y teniendo en común a Somoza y al País entero, dejaron su huella, recuerdos dolorosos para algunos en una época difícil llena de miedo y opresión, y para otros, los mejores momentos del país.

No quiero que se mal interprete mi publicación. No quiero que se vea manchado de tintes políticos, es lo que menos quiero que tenga mi blog, yo tengo mi ideología, me la reservó, y respeto la ideología de los contrarios, no tiene chiste entrar en contradicciones políticas, no interesa.

Publico sobre Dinorah porqué es un personaje real, que jugó su papel en la historia del país,  y hay que conocer la historia, recordemos que somos lo que somos gracias a la historia. De Dinorah pues lo más sano que pudo hacer es perderse del mapa para los medios, imagino que no querría para nada que su vida se viera ocupada de base para tejer mas leyendas acerca de Somoza, y en cuanto a Nicaragua, ojalá un día supere de verdad al somocismo, pues vamos mis hermanos nicas, “El Dictador” como lo llama Jorge Canda en su novela “La Última Visión” sigue paseándose como sombra en la mente de muchos incautos, para seguirse matando en nombre de él, o lo contrario a él.

Fuentes:

SOMOZA: VERDADES Y MENTIRAS
COSAS INEDITAS DE “EL HOMBRE”
Por Adolfo Pastran Arancibia, Periodista Nicaraguense.

Nicaragua actual: Dinorah Sampson

A Sandino de Neruda

Ayer, el gobernante FSLN,  con auspicio de la Asamblea Nacional, declaro día de homenaje nacional en ocación de comemorarse un aniversario más del laureado General Augusto C. Sandino. Sin en el ánimo de de crear controversia entre mis lectores, les dejo aca un poema que le dedicara el grandioso del sur, Pablo Neruda. Un poema que descubrí gracias a una amante de la poesía, de la que guardo gratos recuerdos. Para Sandino mi admiración, noble pensamiento, gesta heroica y un profundo amor por su patria lo llevaron al ocaso de su vida. Con todo el respeto que la variedad de ideas que poseen mis lectores y en honor a Sandino, cuyo pensamiento sigue vivo, los dejo con Neruda:

Sandino

Fue cuando en tierra nuestra
se enterraron
las cruces, se gastaron
inválidas, profesionales.
Llegó el dólar de dientes agresivos
a morder territorio,
en la garganta pastoril de América.
Agarró Panamá con fauces duras,
hundió en la tierra fresca sus colmillos,
chapoteó en barro, whisky, sangre,
y juró un Presidente con levita:
«Sea con nosotros el soborno
de cada día.»
Luego, llegó el acero,
y el canal dividió las residencias,
aquí los amos, allí la servidumbre.
Corrieron hacia Nicaragua.
Bajaron, vestidos de blanco,
tirando dólares y tiros.
Pero allí surgió un capitán
que dijo: «No, aquí no pones
tus concesiones, tu botella.»
Le prometieron un retrato
de Presidente, con guantes,
banda terciada y zapatitos
de charol recién adquiridos.
Sandino se quitó las botas,
se hundió en los trémulos pantanos,
se terció la banda mojada
de la libertad en la selva,
y, tiro a tiro, respondió
a los «civilizadores.»
La furia norteamericana
fue indecible: documentados
embajadores convencieron
al mundo que su amor era
Nicaragua, que alguna vez
el orden debía llegar
a sus entrañas soñolientas.
Sandino colgó a los intrusos.
Los héroes de Wall Street
fueron comidos por la ciénaga,
un relámpago los mataba,
más de un machete los seguía,
una soga los despertaba
como una serpiente en la noche,
y colgando de un árbol eran
acarreados lentamente
por coleópteros azules
enredaderas devorantes.
Sandino estaba en el silencio,
en la Plaza del Pueblo, en todas
partes estaba Sandino,
matando norteamericanos,
ajusticiando invasores.
Y cuando vino la aviación,
la ofensiva de los ejércitos
acorazados, la incisión
de aplastadores poderíos,
Sandino, con sus guerrilleros,
como un espectro de la selva,
era un árbol que se enroscaba
o una tortuga que dormía
o un río que se deslizaba.
Pero árbol, tortuga, corriente
fueron la muerte vengadora,
fueron sistemas de la selva,
mortales síntomas de araña.
(En 1948
un guerrillero
de Grecia, columna de Esparta,
fue la urna de luz atacada
por los mercenarios del dólar.
Desde los montes echó fuego
sobre los pulpos de Chicago,
y como Sandino, el valiente
de Nicaragua, fue llamado
«bandolero de las montañas.»)
Pero cuando fuego, sangre
y dólar no destruyeron
la torre altiva de Sandino,
los guerreros de Wall Street
hicieron la paz, invitaron
a celebrarla al guerrillero,
y un traidor recién alquilado
le disparó su carabina.
Se llama Somoza. Hasta hoy
está reinando en Nicaragua:
los treinta dólares crecieron
y aumentaron en su barriga.
Ésta es la historia de Sandino,
capitán de Nicaragua,
encarnación desgarradora
de nuestra arena traicionada,
dividida y acometida,
martirizada y saqueada